Consejos preventivos anti hemorroides
Estreñimiento, herencia genética, esfuerzo sobre-abdominal causado por el embarazo, hábitos perjudiciales alimentarios y edad avanzada son causas de las hemorroides o almorranas, que es la dilatación e inflamación de las estructuras venosas situadas en el canal anal. Son comunes entre personas que tienen una edad comprendida entre 25 y sesenta años.
“En los primeros estadios, las hemorroides provocan molestias más o menos leves como picor, inflamación de la piel, ardor, dolor o bien pequeños sangrados asociados a las deposiciones”, explica Aurora Garre, asesora médica de Cinfa. “En los casos más graves, las masas sustanciosas salen al exterior y llegan a continuar fuera del esfínter la mayoría del día, lo que puede resultar muy doloroso”.
De qué forma prevenirlas y combatirlas
Para la prevención de las hemorroides es fundamental eludir el estreñimiento por medio del ejercicio regular, la alimentación equilibrada y la rebosante ingesta de líquidos. Conforme la especialista, las recomendaciones a fin de que aquellos que sufren esta patología tengan mejor calidad de vida son:
1. Consultar al médico en cuanto se sienten las primeras molestias. Buscar un diagnóstico exacto que determine el tratamiento adecuado. Solo en estadios avanzados y con síntomas graves es precisa la cirugía.
dos. Eludir los sobreesfuerzos. Adoptar hábitos saludables en el baño, como evitar reprimir el deseo de evacuar o continuar demasiado tiempo en el váter.
3. Consumir fibra, una gran aliada para evitar el estreñimiento y el endurecimiento de las heces. Se consigue añadiendo a la dieta diaria productos integrales, frutas frescas y verduras.
4. No comer picantes, grasas y condimentas, alimentos que generan gases, como las legumbres. Moderar el consumo de arroz, azúcares, caramelos y quesos curados, que endurecen las heces complicando su expulsión.
5. Tomar líquidos abudantemente. Cuando menos, dos litros diarios de agua, Además tomar infusiones, zumos, caldos de verduras…
seis. Pelear contra el sedentarismo. Hacer ejercicio regular, como pasear, correr o nadar.
7. Acolchar el asiento y descansar caminando. Si el trabajo obliga a estar bastante tiempo sentado, usar un pequeño cojín o almohada sobre la silla para aliviar la presión sobre la zona. Así mismo, nuestro organismo agradecerá que descansemos de esta situación dedicando unos minutos cada hora a caminar.
8. Cuidar la higiene anal. Se debe eludir el rascado de las hemorroides y, tras ir al baño, tiene que limpiarse la zona con agua tibia y un jabón neutro. El exceso de lavado puede hacer desaparecer el manto graso natural de la piel anal, con lo que puede ser aconsejable utilizar una pomada antihemorroidal o vaselina para eludir las irritaciones. Asimismo remedios naturales como las compresas con manzanilla pueden resultar ventajosos.
nueve. Utilizar cremas y supositorios desinflamantes, si proveen alivio al paciente. No emplear sin control médico, puesto que ciertos poseen cortisona.
10. Recurrir a los anestésicos naturales. Si el dolor es intensísimo, siempre y en todo momento queda la opción de calmarlo con secuencias de calor-frío: se debe aplicar hielo o compresas frías y alternarlos luego con baños de asiento calientes.
¿Son peligrosas?
Muy rara vez. Si la pérdida de sangre de las hemorroides es severa, hay un chance que se genere anemia, con la que no tienes suficientes glóbulos rojos para llevar el oxígeno necesario en todo el cuerpo.
Las hemorroides internas pueden colapsar y ser “estranguladas” cuando el suministro de sangre es cortado por los músculos anales. Puede producir coágulos de sangre, infecciones, y en casos extremos, noma o bien sepsis. Algunos pacientes necesitarán cirugías en casos extremos.
Lo que puede ser peligroso es aceptar que los síntomas que tienes sean hemorroides sin que un especialista colorectal para que lo examine. Si bien no sea la experiencia más placentera, puede tratarse de otras muchas enfermedades que imitan los síntomas de una hemorroide.
Sangrar, por poner un ejemplo, es uno de los síntomas más habituales de las hemorroides, pero también son un signo de cáncer colorectal o anal.

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